Temática interesante, y evocada en un viaje de colectivo para variar.
(…)
Cada uno es portador de numerosas heridas.
Y así como hay miles de heridas, hay miles de forma de llevarlas.
Hay quienes las llevan con orgullo, las muestran como insignias de superación; hay otros que las esconden temerosamente porque son la marca de momentos dolorosos; otros las ven con nostalgia de proezas heroicas; otros tantos las llevan y olvidan quién o qué hizo esa inscripción en el cuerpo; y así sucesivamente…
Por mi parte, cada herida, cada marca que tengo la llevo de un modo particular.
Tengo una herida en un pie que me lleva a mis 12 años, a una plena inocencia, en un viaje a Córdoba con mis compañeros del colegio.
Tuve una lesión en una muñeca cuando era bastante chico, que me dejó una marca que descubrí hace poco y me retrotrae a un verano en que fui –y me sentí- muy sobreprotegido.
Tengo ambos tobillos heridos después de innumerables sábados compartidos con amigos corriendo antiestéticamente tras un balón, sin cuestionarme jamás los fundamentos de un ritual tan banal como vital.
Tengo una marca totalmente intencional en mi gemelo que por siempre me va a recordar a mi familia y lo que es, fue y será importante.
Tengo ambas rodillas y codos con cicatrices de diversos deportes y de acrobacias fallidas que inevitablemente intentare repetir a pesar de todo.
Tengo una marca de nacimiento que cada vez que me detengo a observarla tengo un “no sé qué” de nostalgia que me invade y al mismo tiempo me hace sonreír.
Tengo una herida en la mano derecha, herencia de un viaje y una experiencia realizada hace ya tiempo, que sistemáticamente me recordará que se puede estar mejor.
Tengo una cicatriz en el corazón que, si bien supo curarse, voy a llevar conmigo con el mayor de los orgullos porque jamás podría olvidar aquello que viví.
Y por último, tengo una herida en el cerebro que hace que una y otra vez recorran los surcos de mi memoria los innumerables accidentes, golpes, experiencias, sucesos, desencuentros, amarguras, choques y contactos que me han llevado a ser quien soy.
Quisiera tomarme un minuto para volver a meditar sobre estas heridas, y sobre las innumerables futuras vivencias que van a marcarme y me servirán para poder crecer aun más.