Los eventos que toman lugar en esta exasperante cotidianeidad atentan contra la propia voluntad y la sanidad de las personas. Inevitablemente uno recae en el cliché de sentirse traicionado o autoboicoteado por una existencia que esgrime como argumento una procastinizacion de las satisfacciones.
¿Cuán innato es en el ser humano este sentimiento de inferioridad frente a algo tan inconmensurable como la vida misma?
Quisiera poder publicar al menos una certeza para variar…
No puedo evitar sentir un disgusto y una insatisfacción enorme ante el inevitable devenir decadente de la existencia de quienes me rodean. Algunos caen en función de su carencia de moral; otros por una cuestión lógica que encuentra su justificación en el paso normal del tiempo; otros tantos han encontrado un peaje psíquico al cual ya no tienen dinero para pagarle y llegan al ocaso de su sanidad; y otros atentan contra el reloj demorando y renegando.
Contemplar semejante paisaje solo lleva a un cuestionamiento netamente pesimista…
Pero hay otras certezas que resultan más prometedoras y no se aferran a un “vendehumismo” propio de una posmodernidad que soluciona todo con tarjetas plásticas y pastillas.
Uno puede ser un actor sin guion en esta vida -al menos sin el guion ajeno proporcionado por una genealogía y por una sociedad-.
Uno puede articularse como el alienado, sin llegar a fronteras sumamente nihilistas que solo promueven un auto-ostracismo.
Uno puede ser feliz con muchísimas menos cosas que el resto de los competidores que están en esta carrera. ¿Podríamos pensar que algunos se conforman con competir y no necesitan ganar? Esta idea es inminentemente contrapuesta al Agón griego que porta el germen de la rivalidad –discursiva o física-.
Uno puede ser el gris en esta extrapolación de blanco/negro. Tomando cosas de todos lados. Un ecléctico en términos existenciales; al mismo tiempo que busca posicionarse por fuera de esa dualidad inevitable.
Uno puede ser, hacer, pensar, vivir, decir, sentir tantas cosas…
Entonces, quizás sea tiempo de dejar de escribir y hacerme responsable de mi redacción…