27 dic 2010
Naif
20 dic 2010
Nómades
Muchas veces me pregunto para quién o para qué escribo; de un sobreanalizado remitente a un difuso destinatario.
Aunque, en el fondo, creo que esto es solo un modo de disminuir o disimular la entropía mental con la que tengo que lidiar día a día; cubriendo mi cuota de soledad y reflexión necesaria.
(…)
Imagino un espacio vacío, un lugar infinito del más puro blanco que borra las fronteras.
En el centro –o donde sea-, un hombre de una temprana adultez vestido solo con un pantalón de jean gastado.
Ese pantalón se evidencia como el vestigio de lo único que lo mantiene civilizado y alejado de lo inminentemente animal. Después de todo, no se puede negar que hay algo salvaje (o al menos animal) en la desnudez humana.
Eso salvaje es retenido en esta ominosa y serena situación que describo.
Piernas cruzadas, ojos cerrados, brazos relajados y manos apoyadas sobre las rodillas.
El más absoluto y exasperante de los silencios sirve de contexto; conjugado con una suave brisa que cobija su cuerpo.
Reitero y aclaro, no existe un sonido por fuera de su respiración.
El tiempo transcurre inmutado.
Algo más es parte de esta escena: una suerte de cubo de cristal que flota fijo a unos escasos metros de este hombre. Gira lentamente sobre su eje imaginario como un exhibidor en una joyería.
Todo tiene un sentido, un curso, una calma que lo vuelve imperturbable, incuestionable, absoluto.
De forma para nada caprichosa me reservé un detalle vital: dentro de ese cubo hay una muchacha dormida.
Una muchacha de la más solemne belleza, de esas que atormentan a quien las ve pasar inocentemente y se cuestionan de forma incesante cómo la dejaron ir sin hacer nada.
El lector se la puede imaginar del modo que prefiera, no hay posibilidad de describir algo tan bello en verdad; aun no fue escrito el término que albergue tanta delicadeza, tanta magnificencia.
Peor aún, no tiene sentido intentar definir eso tan sublime que reside dentro del cubo de cristal.
Como dije antes, no hay forma de saber cuánto tiempo pasó. Los segundos pueden volverse meses entre tanta indeterminación.
De un momento a otro, un avatar infame del destino hace de este pintoresco escenario una suerte de masacre existencial.
¿Cuándo sucedió? ¿Qué llevo a esto?
Imposible responder.
De un momento a otro, ambos –la muchacha del cubo de cristal y el muchacho meditabundo- abren sus ojos de un modo repentino.
Acto seguido, un grito, un estridente y penetrante agudo desborda todo cuanto fue construido.
El muchacho se pone de pie y contempla el cubo con una expresión de perplejidad en su rostro. Aun no sabe cómo actuar, ni siquiera sabe cómo sentirse al respecto del novedoso evento.
En cuestión de segundos el cristal estalla en fragmentos sumamente ínfimos. Ante el ojo incauto, se podría pensar que había comenzado a nevar.
En ese instante se vieron de pie uno frente al otro, cara a cara. Los cristales reproducían la danza de la brisa en el aire mientras ellos se contemplaban sin decir una palabra.
Tras un breve lapso, ella dice: “yo no soy yo”.
Y él replica: “perdón”.
Ambos dan media vuelta y caminan hacia el infinito en direcciones opuestas sin agregar una palabra. Cualquier otro comentario hubiera sido un exceso.
Así emprendieron sus respectivos caminos; esperando que algún día sus senderos se puedan encontrar.
Son nómades nada más.
8 dic 2010
Ocaso
¿De qué te sirve mirarme a los ojos si solo necesitas mis oídos? ¿Para qué insistís en delegar todo a un supuesto destino que tranquilamente puede ser manipulado? ¿Por qué, de todas las posibilidades remotamente sospechadas en esta vida, tuviste que cruzarte en mi camino? ¿Cuándo me volví un cliché del utilitarismo?
Todas preguntas victimizantes sin duda.
Reflejos de la impunidad con la que lo espontaneo del encandilamiento se manifiesta.
Hoy, para variar, quisiera pensar las cosas de otro modo; alterar el esquema y saber cuál es el camino correcto para así evitar este ensayo – error interminable que, cual fuerza centrifuga, siento que me aleja del centro y me mantiene en la órbita de tu presencia.
De todo lo escrito hasta ahora, lo de hoy realmente apela a un intento de catarsis.
Manuales, consejos, estrategias, canciones, palabras, actos, videos, planos, guías y lazarillos fueron todos instrumentos para poder, al menos, intentar entender qué es lo que se encuentra escondido tras esa aura que me encandila y ese cuerpo que me desorienta.
Irónicamente es recién ahora que lo entiendo.
Tras escribir esto comprendo que entenderte jamás debería haber sido una opción; es tanto utópico como innecesario el considerar la posibilidad de que se pudiera redactar teóricamente todo cuanto pensabas y sentías de modo tal que me fuese simple el proceder.
Consecuentemente, vuelvo a la incógnita del deseo. Entonces, ¿cómo se puede volver uno deseo del otro?
He ahí la pregunta que condensa mi reflexión y evidencia mis limitaciones.
Aunque, mas allá de todo, el mero hecho de cuestionarlo abre un espacio para quien no quiere claudicar…
Después de todo, parece que existe un revés alentador en esto.
Como quien ve caer el sol en oposición a quien ve nacer la noche...
2 dic 2010
Facti vel fiction
En una lucha interna por conciliar la ilusión y la realidad me encuentro sumergido en el dilema de tu existir.
Yo soy quien fui y seré.
Vos nunca eras quien yo quería que fueras.
¿Acaso no existe una realidad posible en la que se llegue al desahogo?
Las horas transitan inmisericordes, los días se suceden uno tras otro de forma ininterrumpida, las semanas se tachan en calendarios de panaderías y talleres mecánicos con la misma facilidad que se tira una hoja a la basura.
El tiempo pasa y esos ojos ya no reconocen el rostro que los hizo inundarse por última vez. Aunque un resabio de su aroma merodea en el ambiente de un modo tan falaz e ilusorio que hace perder las perspectivas y se torna amenazante.
Susurros de promesas y juramentos generan confusión, atestiguan un escepticismo carente de dogmas.
La espontaneidad del acto, lo irreverente del discurso poco elaborado, lo sutil de un silencio bien utilizado y lo poderoso del grito o pedido de ayuda en el momento indicado son solo algunas de las artimañas de las que puedo disponer.
Es momento de volverse propietario de lo ajeno. En esta anárquica modalidad vincular que se tiene por existencia, ya no existen dueños e inquilinos.
Solo prevalece quien sabe, desde su posición, hacerse un lugar en la vida del otro.
28 nov 2010
Hermosa caricatura de intimidad
En el punto en que tú recuerdo no se desprende de mi almohada. Donde el murmullo de tu voz acecha entre mis sabanas. Es el instante preciso donde despierto y contemplo tu ausencia; rememoro tus dichos y amargamente pienso: no te creo.
No te creo cuando prometías un cambio que nunca iba a llegar,
Cuando tus lágrimas hablaban de nostalgias,
Cuando tus palabras me tenían por destinatario.
No te creo cuando decías que las cosas iban a mejorar,
Cuando contestabas que ibas a volver pronto,
Cuando tu boca no emitía sonido alguno.
No te creo cuando querías recordar mi nombre en la ausencia,
Cuando tus decisiones no dependían del destino o derivados,
Cuando pintabas murales de rostros ajenos.
26 nov 2010
Mi cicuta
Soy de la creencia de que cada uno elige su veneno…
He llegado a un punto en el que me veo escribiendo profecías de servilletas y sobres de azúcar tratando de hacer de mis intenciones y producciones un símil carpe diem virtual.
En cierta forma, creo que cargo con los estigmas de un pasado que distorsiona las imágenes de mi presente; al mismo tiempo que las distancias le dan un matiz irónico a todo cuanto fue vivido
Es momento de rescatar todo lo amargo, lo sincero, lo hostil, lo bello del padecer, los aprendizajes, las reflexiones dolorosas, lo oscuro del anhelo, lo lejano del deseo, lo potente de la pasión, la vida que subyace a cada momento en que uno desea desaparecer, las desilusiones, las esperanzas renovadas tras cada éxito, la motivación sin importar la etiología, los impulsos, la incredulidad, la inocencia, la pureza, la ironía, las quejas, la compulsión a la repetición, lo cronodistónico tan propio y rara vez ajeno y el tan conocido e inolvidable etcétera que hace de esto un párrafo eterno.
Lo que me lleva a decir que “No siempre se piensa” y a veces se procede por instinto. Que las letras sean escritas desde adentro y ofrezcan alguna especie de amortiguación ante una realidad aplastante que atenta contra la insatisfacción y los cuestionamientos.
Tras esta breve reflexión creo que ya he elegido mi veneno: La sinceridad conmigo mismo, aspecto que resume todo cuanto creo que me caracteriza y personifica hoy por hoy.
22 nov 2010
Hoy o Ahora
De un momento a otro un revés del destino puede hacer de un tal “día cualquiera”, una revolución, un escándalo mental que tiene por objetivo desequilibrar todo cuanto estaba naturalizado.
Pues bien, ese día ha llegado.
No tiene nombre, no merece ser recordado, ni siquiera es de público conocimiento.
Solo lo sabe quien lo vive, quien lo piensa, quien lo siente.
Uno se sabe vivo en esos momentos.
¿Sería prudente darle una identidad? ¿Dotarlo de un cumulo de letras que lo distingan del resto?
En ese caso, lo llamaría “hoy o ahora” en el sentido más subjetivo posible.
Es probable que parezca una reedición de algo antes leído; pero es vital destacar lo importante de los momentos en los que uno se sabe vivo, feliz, y otros artilugios afectivos lejanos al malestar.
Estoy agradecido por tener la vida que tengo, por mis amigos, por mi familia, por mi historia, por mis gustos, por mi estética, por mi memoria…
Por mi “hoy o ahora”.
16 nov 2010
Masquerade
Lo de hoy bordea lo irrelevante pero no deja de ser otro interrogante o postulado que habita alguna esquina de mí conciencia.
En algún momento no muy lejano dije “la noche es el maquillaje más hermoso de todos”.
La verdad que merece una honda reflexión.
Vale decir que no hay espacio para certezas en la noche.
Está inundada de imágenes dubitativas, conjeturadas, espontaneas, breves fachadas que se ocultan tras velos maquillados y verdades ominosas.
Yo no sé si llamarlo inercia o vanidad pero siempre me miro al espejo o a cualquier reflejo que tengo a mi alrededor. Creo que es un indicador de cómo la noche y sus máscaras absorben al incauto peatón.
(…)
Al mismo tiempo, resulta fundamental el pasaje del cortejo fúnebre al carnaval.
Hay un “algo mas” por fuera de eso.
Ahí es donde la idea de ir mas allá del nombre y el lábil argumento se erige como una voz aguda entre tanto silencio costumbrista.
Tras el misterio se esconde una frágil maqueta de persona que aspira a abrazar la luz del sol.
Es tiempo de rescatar las “caras lavadas”, el poco maquillaje, la estética casual y las palabras sinceras.
Es tiempo de que la noche esté más iluminada por el resplandor de la transparencia.
(…)
Aunque, pensándolo bien, si la noche es oscura, debe ser por algo…
Hay cosas que no debería cuestionarme…
13 nov 2010
Cronodistónico
Mis anhelos y mis males no se satisfacen ni se curan con pastillas,
Camino las calles y veo a tanta gente maquillada con el rubor de la costumbre,
No entiendo los plazos de la paciencia.
Me siento permanentemente fuera de este tiempo,
Ya no sé qué hacer…
Entonces te pido por favor,
Desconectá el teléfono,
Apagá el celular,
Cerrá la puerta.
Espero que sepas disculpar,
Aunque sea por hoy,
Pero necesito hacer de tu tiempo y el mío un único lugar…
Son 5 errores antes de agarrar el manual,
Vas a tener que entender,
Este fue el primero y me quedan 4 más.
Vos sabes lo que es ser “el nuevo” en este juego,
Pero yo no,
Ya no.
8 nov 2010
Nouveauté
Recuerdo vívidamente a mi abuelo haciéndome abrir los ojos ante la novedad que cada nuevo amanecer trae.
¿Cómo olvidar esas palabras y el fulgor en su mirada al decir su apócrifo mensaje?
“Todos los días me levanto y algo nuevo sucede”
Si al menos aprendiera a vivir la vida de ese modo no tendría que lidiar con la nostalgia, con la duda, con el “debe y haber” moral, y un prolongadísimo etcétera.
Habría que intentar dejar atrás todo eso, cada saludo seria una introducción, cada noticia una primicia, no habría duelos sino despedidas.
Una vida plagada de epifanías es posible; si uno se deja encandilar por aquello que toma por cotidiano.
Ahora solo me resta olvidar que alguna vez tuve una historia que contar mas allá de esta inmediatez; y recordar que siempre seré el autor de este presente orgiástico.
Bizarría
Temo que la noche se lleve tus pasos; que la vida haga de mi un animal de costumbre; que el éxito no se me suba a la cabeza y siga siendo uno más; a la soledad; haber aprendido tan poco; a la oscuridad; a la sombra de su recuerdo; a lo inevitable del suspiro; a los condicionales y los absolutos; al monstruo de mi placard; no saber de vos; al fantasma de la enfermedad; a golpear sin fuerzas; a gritar sin voz; pensar en cosas que definitivamente no debería pensar; verte partir; perder un ser querido; no ver más el sol; ser esclavo de algo o de alguien; conocer tu pasado; dejarte ir; perder el tiempo con mis reflexiones.
Temo no estar disfrutando mi presente.
Es momento de olvidar esta ignominia y seguir adelante con mis temores a cuesta.
Veremos…
6 nov 2010
Némesis, la musa ausente
Heme aquí nuevamente tratando de imprimirle sentido y agregarle signos de interrogación a lo cotidiano de modo tal que mi vida no caiga en lo invariable de lo simétrico e incuestionable.
Todas mis redacciones tienen base en el racconto, en el recuerdo, en la nostalgia, en reminiscencias, en un collage de significantes, o en algún divague abstracto con un significado apenas disimulado.
Él vive contemplando el ocaso y tratando de contar las estrellas por la noche,
Ella parecía saber hasta la cantidad de hojas que un sauce deja caer en otoño,
Él nunca cede a las presiones ajenas; mejor dicho, nunca más lo hace,
Ella era (de) todos y (de) nadie a la vez.
La extraña sensación de complemento los dejaba perplejos,
Al mismo tiempo que dotaba todo de un matiz de ofuscación,
Hasta que el ultimo grano de arena cayó,
Y el universo enmudeció.
Ahora él escribe,
Ella yace ahí, inerme,
Él trata,
Y ella dejó de hacerlo hace ya tiempo.5 nov 2010
Bazaar
Ya di veinticuatro vueltas al sol, tejí un pasado, me vestí con un presente y pienso dejar todo atrás para el futuro.
Desbordado, sobredeterminado por la acústica más solemne, una canción que le da forma al camino.
Agarro un bolso y pongo adentro todo lo que no quiero olvidar:
La última lagrima derramada, la bufanda que me hizo mi abuela, el abrazo de un amigo, ese beso inolvidable, el aliento constante, las amistades sinceras, las mentiras blancas, las horas en la cama, los días de sol, las semanas oscuras, las risas, las noches en compañía, la confianza ganada, los libros leídos, los tiempos compartidos, los deseos cumplidos, las batallas perdidas, lo sublime escondido tras la epifanía de tus labios, algún souvenir, los gritos sin destinatario, las luces tenues, los delirios, las caricias recibidas, esa sonrisa que puede iluminar más que el sol, la foto de mi hermano de bebé, los consejos, mis monólogos, la soledad avasallante, las gotas de lluvia cayendo en la pileta, caminar sobre la arena, lo efímero, lo hermoso del recuerdo, mi imaginación hiperactiva, los clichés, deambular despreocupado, el agotamiento tanto físico como mental, mis zapatillas preferidas, mi música, mis frases de cabecera, algunas cosquillas, lo duradero, las charlas sinsentido…
Con todo eso al hombro empecé a caminar sin rumbo concreto; solo sabiendo que, tarde o temprano, iba a llegar a algún lado donde realmente quiero estar…
De un modo u otro, todos buscamos un sentido; yo solo estoy de paso…
19 oct 2010
Capricho
26 sept 2010
Ella dijo...
12 sept 2010
Una realidad de asintotas?
9 sept 2010
Lineamientos
No soy patriota de la hipermoral ni de la religión a ultranza.
Soy una persona que quiere pensar en cruzamientos, en martillos que destruyen antípodas y dualismos.
Creo en el Karma, como conjunción que existe entre la religión y la moral, que nos haría obrar de determinadas formas con el fin de obtener satisfacciones o resarcimientos de similar índole en esta u otras vidas.
Creo en la honestidad como guía fundamental para la vida. Desde la cual uno se responsabiliza de sus actos y elude a la culpa persecutoria de las acciones que carecen de autoría.
Creo que me falta practicar mas para llegar a lo que realmente aspiro ser.
1 ago 2010
Responsabilidad
Cuan fácil se hace justificar nuestros actos en función de un orden superior.
Entonces, por el mero hecho de ir contra lo ya establecido y tratando de mantener en alto el estandarte del reclamo y la disconformidad, he decidido hacerme cargo de todo cuanto suceda en mi vida y sea plausible de ser atravesado por mi voluntad.
Tampoco pretendo ser un megalómano que no conoce de limites y desborda de omnipotencia.
Pero si voy a intentar responsabilizarme por todo cuanto pueda, para así dejar de lado el esoterismo y el orden superior de las cosas; reemplazándolos por la mera conciencia y adjudicacion de autoría en cada acto y pensamiento.
De esta forma no cabria lugar para arrepentimientos ni autorreproches.
Y de esta hermosa predisposición nace el irrefrenable sabor amargo que me inunda el alma en este amanecer de domingo. El inevitable displacer anudado a lo ajeno y ominoso de aquellas otras personas que no comparten mi forma de pensar.
31 jul 2010
En el amanecer del fin de semana
Los eventos que toman lugar en esta exasperante cotidianeidad atentan contra la propia voluntad y la sanidad de las personas. Inevitablemente uno recae en el cliché de sentirse traicionado o autoboicoteado por una existencia que esgrime como argumento una procastinizacion de las satisfacciones.
¿Cuán innato es en el ser humano este sentimiento de inferioridad frente a algo tan inconmensurable como la vida misma?
Quisiera poder publicar al menos una certeza para variar…
No puedo evitar sentir un disgusto y una insatisfacción enorme ante el inevitable devenir decadente de la existencia de quienes me rodean. Algunos caen en función de su carencia de moral; otros por una cuestión lógica que encuentra su justificación en el paso normal del tiempo; otros tantos han encontrado un peaje psíquico al cual ya no tienen dinero para pagarle y llegan al ocaso de su sanidad; y otros atentan contra el reloj demorando y renegando.
Contemplar semejante paisaje solo lleva a un cuestionamiento netamente pesimista…
Pero hay otras certezas que resultan más prometedoras y no se aferran a un “vendehumismo” propio de una posmodernidad que soluciona todo con tarjetas plásticas y pastillas.
Uno puede ser un actor sin guion en esta vida -al menos sin el guion ajeno proporcionado por una genealogía y por una sociedad-.
Uno puede articularse como el alienado, sin llegar a fronteras sumamente nihilistas que solo promueven un auto-ostracismo.
Uno puede ser feliz con muchísimas menos cosas que el resto de los competidores que están en esta carrera. ¿Podríamos pensar que algunos se conforman con competir y no necesitan ganar? Esta idea es inminentemente contrapuesta al Agón griego que porta el germen de la rivalidad –discursiva o física-.
Uno puede ser el gris en esta extrapolación de blanco/negro. Tomando cosas de todos lados. Un ecléctico en términos existenciales; al mismo tiempo que busca posicionarse por fuera de esa dualidad inevitable.
Uno puede ser, hacer, pensar, vivir, decir, sentir tantas cosas…
Entonces, quizás sea tiempo de dejar de escribir y hacerme responsable de mi redacción…