21 jul 2012

Quisiera...

Que el pecado no borre el encanto y que la traición no tenga ese aroma a olvido.


Que la gente deje de usar palabras como caricias lascivas y se remita a lo concreto de la muda copresencia de dos cuerpos.


Que nunca nos encuentren comerciando con la noche; así no tenemos que compartir este ritual tuyo y mio.


Que al fin los días sean nuestros y no estemos habitados por lo ajeno.


Que es lo que quiero?


Felicidad en los encuentros,
Certezas en las derrotas,
Lecciones tras cada paso.




Mi paz.

27 jun 2012

Germen


Hace exactamente un año y dos semanas que escribí esto, y preocupa su vigencia.

Cada creación porta en si misma la semilla, el germen de su propia destrucción. Al menos eso leí en algún lugar.

Asumo que esto sería una especie de queja, de reclamo contra aquello tan visiblemente oculto. Expresión sumamente irónica para intentar poner en palabras esos momentos en los que uno se encuentra contemplando una escena cuyo desenlace conoce pero no puede decir nada.

(…)

Una vida transitada con muletas ajenas, parches, mentiras, silencios que te llevaron hasta el momento en que te encontrás. El aire está viciado con tu ausencia, con tus reclamos, con tus distancias.

“Uno cosecha lo que siembra” versa una conocida frase. Vos cosechas soledad, tristeza, amargura y reclamos que no deberían tener otro destinatario más que vos.

Nunca debería haber sucedido, aun a cuesta de que eso significara mi propia inexistencia, jamás debería haberse tramado semejante plan en el que terminas en la ruta que te lleva lejos de acá, lejos de todo.

Siempre estuviste por fuera, enajenada, renegando de algo que creaste.

Te veo impasible, comerciando con la pena que intentas generar de modo tal que permaneces impune ante tu inminente responsabilidad.

Ojala que la distancia te haga crecer.

Yo desde mi lugar solo pretendo mejorar, hacer de tus errores mis aciertos, de tus lagrimas mis alegrías, convertir tu vida en una novela, en un drama que solo sirve para ser leído pero jamás para ser vivenciado.

Pugno por no ser otro más en la perversa genealogía de los mártires; y estoy sumamente agradecido al ver que día a día lo logro.

Sin embargo, tengo que agradecerte, hiciste de mi alguien capaz de criticarte, de reprocharte, de matarte, de dejarte caer y seguir adelante.

Por eso y mucho mas es que te amo al mismo tiempo que logro aborrecerte.

Que seas feliz…

15 jun 2012

Debate

Que tan voluble es mi ser ante los granos de tu reloj de arena?
Cuan convulsionada esta mi esencia que tambalea ante los ecos ya añejos de tu voz?


Miento si digo que no extraño lo banal. Pero también estaría mintiendo si dijera que la solución recae en la posibilidad de parapetarme en la impunidad de la soledad.


Es sabido que si hay algo que no existe en este mundo son las garantías. Mejor dicho, si existen, es porque contemplan lo inevitable del error humano. Diría que existen por oposición a su existencia. Garantizan la posibilidad de un fallo.


Ella ratifica su belleza a cada paso en que resuenan sus tacos sobre aquellas baldosas a las que envidio sin cesar. Su único inconveniente es que aun no lo sabe; o no quiere arriesgarse a saberse diferente.
Sumergida en el éter de la homogeneidad y distanciada de la arrogancia de sentirse distinta, única.


Sistemáticamente me encuentro dibujando pájaros a la espera de que algún día se vuelvan reales y nos enseñen a volar.

11 ene 2012

Axiomas

Tras meses de ausencia vuelvo frente al teclado a producir algo con algún fin un tanto incierto.


(…)


Últimamente me encontré con una faceta mía que francamente quisiera perder antes que volver a encontrar.
No estoy confundido pues ya no hay epidemia de recuerdos ni lágrimas sobre el reloj.

Pero algo dentro de mí boicoteaba la pantagruélica posibilidad de ser feliz con la que alegremente estaba conviviendo.

Sinceramente fueron momentos en que he extrañado la soledad. Aquel sinónimo de una impunidad inminente; donde la noche purgaba el amor, lo efímero era el único correlato de existencia y lo banal era el valor de verdad vigente.

Falta de sinceridad, vivencias trastocadas por interpretaciones fantasiosas, pantomimas teatrales que culminaban en tristezas y resquemores.

Todo eso y un poco más.

Habiendo transitado este impasse emocional y mental preferiría comenzar el año ponderando ciertas cuestiones netamente relevantes por sobre toda esa triste caricatura de “realidad”.

De modo que, para no traicionar a mi habitual narrativa, pienso enumerar del modo más aleatorio posible aquellas cuestiones que uno no debe olvidar de modo tal que pueda mantenerse el mayor tiempo posible en este sendero sinuoso que intento llamar equilibrio psíquico.

Aquí mismo me veo precisado a hacer una aclaración más que valida: Si es verdad que quien escribe tiene licencias; mas licenciado esta quien me lea para tomar de mis palabras el mensaje que se le antoje.


Empecemos:

Por mas esfuerzo que uno haga, son escazas las dificultades vinculares que se solucionan en soledad.

Hablar, asociar, equivocarse, exponerse, ofuscarse, asustarse y llorar son situaciones perfectamente posibles y, más aun, necesarias.

Los amigos fueron, son y serán la segunda familia, los pilares sobre los cuales uno siempre debería apoyarse al mismo tiempo que se ofrece a sí mismo en calidad de tal y mantiene esa reciprocidad que los hace amigos.

No hay deuda imposible de pagar, de ninguna índole. Solo hay demoras y desavenencias que complican los plazos y carcomen la paciencia.

La familia, si bien son un vínculo sanguíneo, no es imprescindible. Llega un punto en la vida en que uno realmente tiene derecho a elegir.

La sinceridad, esa terrible sinceridad de la que habla Arlt, es una herramienta que, manejada con prudencia, abre muchas puertas.

Los lugares, los reconocimientos, las oportunidades y los eventos, en su mayoría, son generados por uno mismo y no por el ya trillado destino.

Nunca hay que dejar de cultivar el intelecto, leer, pensar, debatir, etcétera.

Estar bien acompañado durante diez minutos vale muchísimo más que una velada llena de libretos y risas fingidas.

La simpleza de un abrazo perpetrada por una persona significativa puede significar mucho.

La noche fue, es y será el maquillaje más hermoso de todos.

Las marcas en el cuerpo son la parte más visible de nuestra biografía.

A veces, hay que tratar de ser más simple al hablar y tomar distancia de la defensa que supone la pomposidad y la verborragia lingüística.

Jamás hay que perder oportunidad alguna para recordarle a quien sea que uno quiere, aquello que siente por esa persona. No lo digo para evitar escribirlo en un obituario, sino porque realmente reconforta saberse querido y apreciado. De idéntico modo uno debería hacerlo para con los demás.


Creo que es suficiente por hoy puesto que mi lista podría ser casi interminable.

De este modo me retiro y tal vez otro día vuelva con experiencias renovadas y reflexiones más profundas para relatar.