9 oct 2011

Tempo (3)

Fui una calle transitada,
El latiguillo de alguna línea costumbrista,
La rutina de turno.

Soy un turista en tu paisaje,
Tu frase de cabecera,
La imagen que habita en tus sueños.

Quiero ser la sonrisa entre lágrimas,
Una melancolía omisible,
Un símbolo de redención.

¿Y vos?

Fuiste la novedad,
Sos la razón de mi sonrisa,
Y nadie sabe qué o quién serás…

No-todo (2)

Creo que escribir sobre alguien sin nombrarlo dota a esa persona de una suerte de plusvalía que radica en lo ominoso y lo velado de su existencia por fuera de este relato ad honorem.

Diría que habrá siempre algo de lo no dicho, un margen desdibujado sobre el cual uno siempre podrá ir más lejos, más hondo, sin dejar jamás de sorprenderse.

Tan breve como imperecedero, tan ficticio como real, tan sincero como falaz, tan meticulosamente organizado como desprolijo.

Así es.

Reinicio (1)

Desde que se gestó este espacio tuve todo tipo de musas: las hubo efímeras, melancólicas, fantásticas, dramáticas, nihilistas, falaces, etcétera.

Pero creo haber encontrado otra fuente de inspiración que se teje día a día en la medida en que nuestras manos se encuentran, nuestros ojos vaticinan complicidades y el mutismo solidario vuelve prescindibles a las palabras.

Ahí, en ese punto más cercano a la convergencia entre utopía y realidad, es donde brota un afluente del cual se nutre mi capacidad literaria en la actualidad.

Creo que una sinceridad aberrante, conjugada con cierto carpe  diem emocional, hacen de cada instante compartido, una experiencia vívida y plausible de ser atesorada.

Intro

Me gusta ese ambiente de bar antiguo; como detenido en el tiempo.

¿Quién sabe? Tal vez haya una suerte de identificación con esa impronta.

Pido lo de siempre: “café doble por favor”.

Creo que estoy atentando contra mi cuerpo si considero los niveles de cafeína que ingiero últimamente.

Escribo y esquivo mi tarea.

Tendría que estar leyendo un artículo de algún autor en algún libro en vez de ser artífice de este divague narrativo.

Pero al ser invadido por algo similar a la inspiración, me resulta ineludible sumergirme en los que emularían breves trabajos cuya densidad a nivel de comprensión resulta inevitable; al mismo tiempo que son fácilmente entendibles. Dicotomía pura.

Sea como fuere, retomo mi habito de escribir anteponiendo esta suerte de contexto a las próximas tres publicaciones.


Y cierro con una frase de mi autoría –creo- que llegó fortuitamente a mi mente y se supo mostrar valida:

“A pesar de lo inmediato de este encuentro, espero que tengamos unos minutos que perduren para la posteridad antes que para el olvido”