La súbita inspiración que había capturado a mi mente esta tarde se desvaneció entre vínculos familiares, cansancio, espamentos interpretativos que suponían una mayor elaboración y esperanzas de utopías carentes de fundamentos en la cotideaneidad.
Mas allá de esto, me veo compelido a redactar al menos unas breves palabras previo a mi cese de actividades por el día de la fecha.
Esta por alcanzarse un momento de rememoracion, no de nostalgia, pero si de reminiscencia.
Cuanto se ha avejentado la imagen del cuadro que ya no responde a los mismos adjetivos que antes claramente definían todo su ser.
Cuantas torres -alegorías de acontecimientos pasados en territorios lejanos- han de caer para que las estructuras demuestren la inminente necesidad de volverse maleables; dispuestas a variar; dispuestas a fluir.
Hace cuestionar a esa irremediable circularidad que el gran cumulo de gente llama rutina.
Transgredir la rutina es ir contra el orden social acaso?
Es sacar las cosas del molde a riesgo de que pierdan su forma?
Es darle lugar al SER antes que al DEBER. Sin desestimar cuestiones necesarias para evitar el tan temido ostracismo y la alienación concomitante que atenta contra la identidad subjetiva de cada uno de nosotros.
Entonces cabria pensar en el concepto de las asintotas que hemos heredado de la secundaria. Tocan a la recta en un punto y siguen su curso. Se podria conjeturar la posibilidad de tocar a la rutina en un punto pero no seguirla de modo incuestionable; traicionar a los proyectos en cierta forma.
En algún debate reciente caí en la cuenta de que la rutina nos tiene capturados en casi todos los aspectos de nuestras vidas...
Cuanto habrá sucedido por voluntad y cuanto por costumbre?
Espero que esta redacción sepa ser una excepción a lo simétricamente diario; aunque el simple hecho de ser "forzada" la convierte en un plan prefijado...
Mejor dejo de escribir YA...