10 mar 2011

Postrimería

Me hice cargo de tu libreto y lo ejecuté a la perfección,
Alimenté un sinfín de escenas bajo el reflector,
Sobre ese tablón que culminaba en un precipicio sin final,
Si tan solo hubieras entendido que no soy actor de obras ajenas,
Ni un mero relleno en tu cínica reincidencia circular.


Debo agradecer de todos modos.


Sin esto la inspiración jamás me hubiera abrazado,
Casi como un ángel melancólico que me envuelve entre sus alas,
Abrigándome ante el vendaval de tu rutina,
Espantando lo fétido de tu veneno.


No quiero nada más.


No más palabras,
No más silencios,
No más placebos,
No más remedios.


Quiero que esto se desmorone y deje sobre el árido terreno que nunca existió una ruina que me haga recordar lo que nunca debería volver a hacer.

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