Soy de la creencia de que cada uno elige su veneno…
He llegado a un punto en el que me veo escribiendo profecías de servilletas y sobres de azúcar tratando de hacer de mis intenciones y producciones un símil carpe diem virtual.
En cierta forma, creo que cargo con los estigmas de un pasado que distorsiona las imágenes de mi presente; al mismo tiempo que las distancias le dan un matiz irónico a todo cuanto fue vivido
Es momento de rescatar todo lo amargo, lo sincero, lo hostil, lo bello del padecer, los aprendizajes, las reflexiones dolorosas, lo oscuro del anhelo, lo lejano del deseo, lo potente de la pasión, la vida que subyace a cada momento en que uno desea desaparecer, las desilusiones, las esperanzas renovadas tras cada éxito, la motivación sin importar la etiología, los impulsos, la incredulidad, la inocencia, la pureza, la ironía, las quejas, la compulsión a la repetición, lo cronodistónico tan propio y rara vez ajeno y el tan conocido e inolvidable etcétera que hace de esto un párrafo eterno.
Lo que me lleva a decir que “No siempre se piensa” y a veces se procede por instinto. Que las letras sean escritas desde adentro y ofrezcan alguna especie de amortiguación ante una realidad aplastante que atenta contra la insatisfacción y los cuestionamientos.
Tras esta breve reflexión creo que ya he elegido mi veneno: La sinceridad conmigo mismo, aspecto que resume todo cuanto creo que me caracteriza y personifica hoy por hoy.
Que las letras sean escritas desde adentro y ofrezcan alguna especie de amortiguación ante una realidad aplastante que atenta contra la insatisfacción y los cuestionamientos
ResponderEliminarNo puedo agregar nada mas, esa frase es tan comprensible como real....Genial.