28 nov 2010

Hermosa caricatura de intimidad

En el punto en que tú recuerdo no se desprende de mi almohada. Donde el murmullo de tu voz acecha entre mis sabanas. Es el instante preciso donde despierto y contemplo tu ausencia; rememoro tus dichos y amargamente pienso: no te creo.


No te creo cuando prometías un cambio que nunca iba a llegar,

Cuando tus lágrimas hablaban de nostalgias,

Cuando tus palabras me tenían por destinatario.


No te creo cuando decías que las cosas iban a mejorar,

Cuando contestabas que ibas a volver pronto,

Cuando tu boca no emitía sonido alguno.


No te creo cuando querías recordar mi nombre en la ausencia,

Cuando tus decisiones no dependían del destino o derivados,

Cuando pintabas murales de rostros ajenos.



Lo irónico de este episodio es que solo quiero creerte.

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