2 dic 2010

Facti vel fiction

En una lucha interna por conciliar la ilusión y la realidad me encuentro sumergido en el dilema de tu existir.

Yo soy quien fui y seré.

Vos nunca eras quien yo quería que fueras.

¿Acaso no existe una realidad posible en la que se llegue al desahogo?

Las horas transitan inmisericordes, los días se suceden uno tras otro de forma ininterrumpida, las semanas se tachan en calendarios de panaderías y talleres mecánicos con la misma facilidad que se tira una hoja a la basura.

El tiempo pasa y esos ojos ya no reconocen el rostro que los hizo inundarse por última vez. Aunque un resabio de su aroma merodea en el ambiente de un modo tan falaz e ilusorio que hace perder las perspectivas y se torna amenazante.

Susurros de promesas y juramentos generan confusión, atestiguan un escepticismo carente de dogmas.

La espontaneidad del acto, lo irreverente del discurso poco elaborado, lo sutil de un silencio bien utilizado y lo poderoso del grito o pedido de ayuda en el momento indicado son solo algunas de las artimañas de las que puedo disponer.

Es momento de volverse propietario de lo ajeno. En esta anárquica modalidad vincular que se tiene por existencia, ya no existen dueños e inquilinos.

Solo prevalece quien sabe, desde su posición, hacerse un lugar en la vida del otro.

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