En el mes aniversario de este espacio, y tratando de dejar atrás varios impasses que me privaron de la posibilidad de expresarme libremente, heme aquí intentando mantener la creatividad y la reflexión como estandarte.
(…)
Hace algunos días tuve un lapsus.
30 minutos de duración plagados de reminiscencia, de nostalgia, de dudas, de celos, de martirio, de melancolía.
Ni un segundo más, ni un segundo menos en los que realmente no sabía dónde estaba parado.
Uno de esos momentos en los que realmente me encuentro tomado por una oleada irrefrenable de indeterminaciones que culminan con una imagen confusa de alguna puerta cerrándose, un abrazo lejano, desconsuelos, resignaciones, y una despedida.
Minuto 30 con 1 segundo y recupero mi calma, mi eje.
Al mismo tiempo que cierta lapida se desvanece, cobra vida un nuevo día envuelto entre las sabanas que cobijan mil historias, lágrimas, esperanzas, certezas y preguntas sin respuesta.
El tiempo pasa en todos lados y agradezco no ser la excepción.
De tus viudos desconozco, a tus maridos felicito; y yo, por mi parte, me encamino hacia otro extremo de este mundo abrigado con las cálidas caricias de este hermoso nuevo sol.
No tengo rumbo y no lo necesito.
Hoy más que nunca solo quiero caminar por 30 minutos o más.
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