13 jul 2011

Musas

Gracias a las verdades aleatorias y a las sorpresas constantes he podido recopilar un acervo respetable de experiencias que han servido de material para este blog.

Entre las numerosas fuentes de inspiración, han sido los vínculos que he formado, o los intentos fallidos de los mismos, los que más me han nutrido a lo largo de este primer año.

Quisiera poder improvisar 100 versos sobre lo mágico que es esto, pero creo que no es necesario y además no suele ser mi estilo. Eso lo dejo para quienes aun necesitan de alguna novela y frases memorizadas como sustento.

Me conformo con remitirme a cuanta imagen recorra mi mente y brote en forma casual en este instante sin necesidad de corroborar su veracidad.


(…)


Mi primera brújula me llevó por innumerables rumbos, con idéntica cantidad de resultados y emociones vividas. Hubo algunas quimeras tempranas previas al primer hallazgo; pero fueron rápidamente opacadas por lo nítido de aquel encuentro. ¿Qué mas decir al respecto que no haya sido dicho en alguna otra ocasión?

Luego hubo un periodo de incertidumbre, nihilismo, lejanía, necesidad, indolencia y cualquier otra palabra que en algún momento vendrá a mí en posteriores lecturas y servirá de referencia útil para este fragmento temporal.

Un intervalo de reincidencia completamente necesario donde las mascaras caían y se develaban muchas verdades, no necesariamente negativas de hecho.

Luego, entré en una nueva geografía, cuyos senderos estaban muy desdibujados. Creía encontrar un rumbo para luego volver a perderme. Sinceramente fue un círculo vicioso que indefectiblemente culminó en un alejamiento tanto más que necesario. Aunque sería hipócrita de mi parte no reconocer cierta cuestión del goce anudada a este caricaturesco encuentro.

En simultáneo hubo una considerable cantidad de nimios esfuerzos por encontrar algo que evidentemente no necesitaba buscar. Desde excusas, manejos, silencios, juramentos efímeros, algún que otro olvido y otras tantas desavenencias.

A su vez, hubo mucha utopía condensada en una mente, en cada esquina habría una nueva oportunidad si y solo si me lo propusiera. A las claras fue una propuesta que jamás se concretizó, sino que supo permanecer tanto más velada que alguna otra irreverencia vociferada a los cuatro vientos.

La idea de lo imposible resonaba en la lejanía, un breve pasaje que siempre será recordado como tal. Algo breve, un capricho pueril, un festín, un placebo, dos horas.

Cuanto más deseaba culminar esta pieza con una mención invariablemente sincera de mi actualidad.

Estoy feliz.

Pero solo he logrado esto tras haber transitado todos los mapas, leído todos los cuentos, analizado todos los diálogos y el hace ya rato conocido etcétera que abarca las múltiples variables a introducir en este párrafo.

Como conclusión solo puedo tener una idea en mente que lograría condensar todos estos retratos someramente relatados: se me impone la simple y a la vez compleja noción de que en una época donde todo es cuantificable, resulta increíble pensar cómo se puede sentar tanto por alguien y que eso al mismo tiempo ocupe tan poco espacio.

Una reflexión válida para todo aquel que sepa donde esta parado.

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